viernes, 18 de octubre de 2013

Hogsmeade parte 1

Odiaba bajar al Gran Comedor, la víspera de la excursión a Hogsmeade todos los alumnos de tercero estaban como locos planeando a donde iban a ir, que golosinas se iban a comprar,  con que artículos de Zonko se harían, y como los iban a usar luego. Esos días, siempre evitaba al grupo de Sirius, y los demás, no quería que dejaran de planear por culpa de mi presencia, ya que yo no podía ir. 

Pero aquella noche al entrar al gran comedor para cenar no tenia otro sitio donde sentarme que aquel que siempre me guardaban ellos, estaba todo demasiado lleno, y quizás se debía al frío que hacia en los terrenos, a nadie le seducía la idea de cenar al aire libre.

— Eh! ¡Pequeñaja, ven, o Sirius se terminara toda la cena antes de que puedas olerla! 

— Callfa o ifual te quito tu fena — De pronto la mano de Sirius voló hasta la nuca de James estampando una colleja en ella sin dejar de comer

— Bueno, haya paz, tranquilos no tengo mucha hambre.— Iba a subirme a la Sala Común  pero me encantaba pasar el rato con ellos. — Y... emmm bueno, ¿ya lo tenéis todo preparado para la excursión  ¿Acabareis de nuevo castigados?—
  
 — Bueno... es posible, y tu acabaras castigada con nosotros
 
—¿Yo? Porque si yo no puedo ir

—Porque mañana nos acompañas Samantha comentó Remus mientras me guiñaba un ojo divertido

Mientras Remus hablaba Sirius y James habian sacado un trozo de pergamino en blanco, ¿iban a hacerme escribir algún juramento? ¿Iban a dibujar algo "plan maestro"? Nada de eso, de pronto lo metieron por debajo de la mesa y sacaron sus varitas susurrando a la vez

—Juro solemnemente que esto es una travesura— 

Mi grito fue cortado por James al taparme la boca pero mi cara de asombro al ver el mapa de todo el castillo dibujado en ese pergamino y pequeños puntos negros con etiquetas de los nombres moviéndose por el, ya era lo suficientemente expresiva  

— ¿Que ef efo? — Sacudí la cara para sacarme de encima a James, algo mas tranquila—¿De donde lo habéis sacado?—
 
—Es idea nuestra

—¿Lo habéis hecho vosotros?— Mis ojos, ya de por si demasiado grandes para mi cara parecían que se iban a salir de ella.

—Colagusano, Lunatico, Canuto y Cornamenta para servirle señorita Levante la mirada hacia Peter justo al escucharle hablar para verle hacer una pequeña reverencia, parecía tan orgulloso de su obra como el resto.

Tras la sorpresa inicial, James y Sirius empezaron a explicarme que había diferentes pasadizos secretos, el mas fácil de cruzar mañana por la mañana era el que estaba justo en las raíces del Sauce Boxeador.... El Sauce.... si, se habían vuelto locos.

Yo debería cruzar sin que me vieran, y ellos estarían esperándome al otro lado.
Aquella noche no pude dormir.... 



miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los merodeadores

— ¿De modo que no ha pasado nada? ¿Ha sido todo un malentendido Señorita Gwenog? El director nos miraba, serio y recto desde detrás de su inmenso escritorio lleno de cosas alucinantes, mientras una pequeña pluma blanca rasgaba un pergamino a su aire.

— Si, si todo ha sido un malentendido Director, Evan...me corregí a tiempo antes de que dirigirme a él por su nombre me acarreara un escarmiento después —Rosier solo quiera ayudarme, y Sirius y sus amigos lo malinterpretaron.... No pude evitar dirigir una mirada de reojo hacia Evan Rosier el cual ofrecía una sonrisa orgullosa y satisfecha, bien, estaba contento, eso era bueno 

—Muy bien, pues si no hay otro malentendido pueden irse.— Salté de la majestuosa silla nada mas escuchar aquella frase, adelantándome a mi "compañero" a salir del despacho, bajando por el "ascensor"
en forma de águila, nada mas verme bajar un grupo de cuatro chicos me rodearon acribillándome a preguntas, haciendo que no me diera cuenta de cuando bajaba Evan, pero sabiendo que si no volvía a cruzarme en su camino se quedaría contento con lo que acababa de pasar seria difícil, compartíamos  casi el 100% de las clases pero se me daba bien parecer invisible. 

—¿Y bien? ¿Han expulsado a ese excremento de dragón?.
—¿Slytherin tiene un alumno menos cierto?—
—¿Le ha gritado mucho?—
— Dinos Sam ¿ha sido muy duro?— Ya había adoptado aquel nombre a ojos de todos, incluso yo me empezaba a acostumbrar 
—Ha debido serlo, se lo merece.—

Esquive las preguntas, dejando que hablaran todos a la vez, pisándose las frases unos a otros, elevando la voz para dejarse escuchar mas que ninguno, hasta que llegamos a aquel árbol al lado del lago, y nos sentamos, de nuevo ellos haciendo un circulo a mi alrededor.

—No, no ha pasado nada de eso.— suspire cansada, sabia que debería haber dicho la verdad, pero tenia demasiado miedo.
—¿Como que no?.—
—¿Entonces es que le mandan directamente a Azkaban?.— Pregunto Sirius con un tono de diversión en su voz.
—No seas bruto.— No pude evitar que mi mano saliera en dirección a su brazo dándole un golpe —Él... Bueno le he dicho al Director que fue todo un malentendido.— cerré los ojos con fuera esperando las reacciones.

—¿¡COMO!? ¿¡PERO PORQUE SAM!?— empezaron a gritar James y Sirius mientras se ambos se pusieron de pie de un salto. 
Lupin me levantó las mangas de las túnicas dejando ver las marcas que aun lucia en mis brazos, obra de una, según ellos "broma" de Evan y su grupo.
—Deberías habérselo dicho.— Sabia que Lupin no se volvería loco como James y Sirius, y no me había equivocado, pero la forma en la que me miraba, parecía que le había defraudado.
Peter simplemente se quedo callado, y pálido.

—VAMOS A POR ESE MALNACIDO—
—¡James!—
—SI, NO SE VA A IR DE  ROSITAS—
—¡Sirius! BASTA— tuve que levantarme yo tambien para poder hacerme oir —Acabaran expulsando os a vosotros si hacéis algo. No le he dicho nada, porque solo hubiera servido para que se enfadara mas, y no solo fuera contra mi, si no tambien contra vosotros. Si esta contento no volverá a hacerme nada. 

—Si vuelve a tocarte, prométeme que esta vez se lo dirás al director...—
—Si, o el calamar gigante, tendrá un buen almuerzo.— Comentó James guiñándome un ojo mientras no podía evitar sonreír, jamas creí que podría estar en esta situación, cuatro personas que se preocupaban por mi, cuatro personas por las que preocuparme, cuatro personas que consideraba mis amigos, y lo mas importante cuatro personas que me consideraban su amiga.  



 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Una pizca de realidad

Pasaba la mayoría del tiempo libre en el que no estaba con Sirius, en la biblioteca o en la Sala Común, siempre rodeada de libros, pergaminos, botes de tinta, plumas, etc...
Pero aquello no quería decir que estuviera estudiando en todo momento, como por ejemplo en aquel, estaba sola en la biblioteca, el resto de los alumnos, la mayoría, estaba disfrutando de la cena en el Gran Comedor, pero a mi el tiempo se me había olvidado, mi mente recordaba un gran momento, que había pasado hacia un par de días.

"Estaba sola, como siempre, observando el lago, intentando pasar lo mas desapercibida posible, era tímida y desde que se supo que su madre era muggle, había una gran parte de los alumnos que o me miraban como una apestada o me intimidaban con diferentes técnicas.
Cuando de pronto una voz me sobresalta, no me hacia falta girarme para saber quien era, solo él me llamaba Sam, bueno para ser exactos, solo él me llamaba.

 —Hola, Sam— Se sentó a mi lado, mientras le miro dedicándole una sonrisa

—Te dije ya que no me sonaba bien eso de Sam... — comento, entre tímida y amable.

Él se limitó a encogerse de hombros y contemplar con ella el lago, sonriente, tranquilo. La brisa era una maravilla.

—Sabes, Sam, te he observado a veces, por los pasillos de la escuela, o en el Gran Comedor... y me sorprende verte siempre tan sola —me mira de reojo, con absoluta cualidad.

Bajo la mirada, y suspiro suavemente, sin abandonar el tono amable.

—Ser una mestiza no te abre mucho las puertas a la popularidad, Sirius. — le devuelvo la mirada, ensanchando la sonrisa— Y menos en estos tiempos que corren.
"

Sonrío recordando el final de esa conversación  ambos rodando por el césped  y las palabras de Sirius, las cuales estaban escritas en la primera pagina de mi diario. 

La sonrisa que lucia mi rostro se me congelo cuando un grupo de alumnos de Slytherin rodea la mesa en la que estoy.

Fuera, queremos sentarnos aqui—  El que parecía el líder se puso delante de mi cruzándose de brazos. —Largo asquerosa—

Tenéis toda la sala libre, coged otra mesa...Conteste bajando la mirada, con un hilo de voz dando un salto en la silla cuando el líder golpea la mesa con fuerza

QUEREMOS ESTA MESA NO TIENES DERECHO A NADA, FUERA— iban poco a poco cerrando el circulo entorno a mi. Ni si quiera deberías estar en este castillo, eres una deshonra para los verdaderos magos.

Entro dos me levantaron cogiéndome de la túnica pero no les dios tiempo a mucho mas, de pronto un huracán con melenas empujo a ambos, mientras caía al suelo de golpe logre distinguir a Sirius el cual se coloco delante de mi separándome de ellos

No tenéis nada que hacer aquí.— 
Estas eligiendo mal Black.— Comentaron justo antes de desaparecer con rapidez.

Sirius se agacho para ayudarme a levantarme y no pude evitar abrazarme a él.

—¿Estas bien Sam?— No me quitaba la mirada de encima. 
Si, debería estar acostumbrada ya, tranquilo. ¿Como sabias que estaba aquí?
Bueno, no te he visto en la cena y me ha parecido extraño y siempre estas aquí pequeña. sonrió mientras me ayudaba a recoger todo y me acompaña a la Sala Común.
—Es cierto, gracias de nuevo.—

Resulto que Sirius me había guardado bastante de la cena que habían servido en el Gran Comedor, cenamos juntos olvidando el suceso y charlando animada mente  aquella noche me dormí esperando que al día siguiente Black no tuviera problemas por mi culpa.









jueves, 19 de septiembre de 2013

Viviendo un sueño

Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y poco a poco iban pasando las estaciones en Hogwarts, el tiempo apenas se sentía entre los muros del colegio.
Mi estación favorita en aquel castillo era sin duda el invierno, todo blanco, cubierto de nieve,  me encantaba jugar con Sirius, guerras de bolas de nieve, esconderme en la nieve convertida en una pequeña gatita blanca. 

Desde aquel día de el Gran Banquete había pasado poco mas de un mes y se acercaban las fiestas de navidad, las cuales iba a pasar con Sirius en el castillo, él porque no quería volver con su familia y yo porque no podía irme este año con ellos en aquella época.
En el fondo aquello me gustaba, Sirius y yo nos habíamos vuelto inseparables y no me imaginaba una semana entera de vacaciones, juntos en el castillo...

¡¡Sirius, Sirius, Sirius!!.— Corría hacia él bajando hacia la Sala Común desde las habitaciones de las chicas, él me esperaba al pie de las escaleras, con su permanente sonrisa. No pude evitar saltar sobre él 

—Feliz Navidad PELUDOOO.—
—Feliz Navidad Gatita, ¿has tenido muchos regalos?.— 
—Si, uno de cada persona de mi familia ¿tu?.—

Era la pregunta equivocada, y lo sabia, pero no había podido evitarla, no había pensado antes de dejar que aquella pregunta errónea saliera de mis labios.

Bueno yo si tengo un regalo para ti.— Se lo tendí sonriendo mientras abría el regalo sacando de una pequeña cajita y sacaba de ella la mitad de un colgante circular, y yo le enseñaba la otra mitad en mi cuello.

—Se llama collar de la amistad es un regalo muggle, si no quieres llevarlo puedo entenderlo, pero si quiero que lo tengas.

Eres estúpida Sam.— Ríe mientras se coloca el collar —Es muy bonito y lo llevare siempre, muchas gracias anda vamos a jugar.—

No me podía imaginar como me había acostumbrado a la rutina del castillo, a la compañía de Sirius, a mi nuevo "nombre" a respetar y defender mi casa...

No me podía imaginar que todo aquello era solo una cuenta atrás que iba en mi contra. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Piloto

El imponente castillo, el gran comedor lleno de alumnos que nos miraban curiosos, ese interminable pasillo hasta la mesa de profesores y delante de ella un taburete y un viejo sombrero...

Cuando el grupo paró y la señorita McGonagall sacó aquel largo pergamino, en ese momento comprendí que aquello era un sueño.
Llegó mi turno —Samantha Gwenog—. Pronunció alto y claro la profesora, y un resorte se activó en mis pies y me hizo llegar de un salto al taburete y subir a el de otro mas.
No podía estar mas quieta cuando el sombrero tocó mi pelo rojizo, aquel extraño complemente parlante, el cual me daba algo de miedo, se tomó su tiempo antes de anunciar mi casa: —¡GRYFFINDOR!— Gritó al fin y una de las dos mesas del centro, justo la que estaba debajo de las banderas rojas con el león que tanto me habían sorprendido al principio, estalló en vítores y aplausos.

No podía borrar la sonrisa de mi rostro mientras caminaba hacia un sitio libre que había visto, todo el mundo me daba la bienvenida, me estrechaba la mano o me la chocaba.
Alcancé el sitio sin prestar atención a la ceremonia de selección que seguía detraes de mi.
Bienvenida a Gryffindor— Escuché una voz amistosa a mi lado, y me gire para poner cara a aquella voz. Su cara me arrancó una sonrisa mas amplia aún, cosa que dudaba que fuera posible. Aquel chico con melenas me la devolvía simpático.

Me llamo Sirius, Sirius Black y estoy en tercero.—
Hola yo soy Samantha Gwenog y... soy nueva.—
Ambos nos reímos con total naturalidad.

Sam... me gusta.—
Iba a decirle que a mi no, me sonaba muy raro mi nombre acortado pero dos palmadas de aquel al que habían presentado como el director, cortan mis palabras y hacen aparecer todo tipo de manjares ante nosotros, ante mi sorpresa.

Si, era un sueño, uno maravilloso