Pero
aquello no quería decir que estuviera estudiando en todo momento,
como por ejemplo en aquel, estaba sola en la biblioteca, el resto de
los alumnos, la mayoría, estaba disfrutando de la cena en el Gran
Comedor, pero a mi el tiempo se me había olvidado, mi mente
recordaba un gran momento, que había pasado hacia un par de días.
"Estaba
sola, como siempre, observando el lago, intentando pasar lo mas
desapercibida posible, era tímida y desde que se supo que su madre
era muggle, había una gran parte de los alumnos que o me miraban
como una apestada o me intimidaban con diferentes técnicas.
Cuando
de pronto una voz me sobresalta, no me hacia falta girarme para saber
quien era, solo él me llamaba Sam, bueno para ser exactos, solo él
me llamaba.
—Hola,
Sam— Se
sentó a mi lado, mientras le miro dedicándole una sonrisa
—Te dije ya que no me sonaba bien eso de Sam... — comento, entre tímida y amable.
Él se limitó a encogerse de hombros y contemplar con ella el lago, sonriente, tranquilo. La brisa era una maravilla.
—Sabes, Sam, te he observado a veces, por los pasillos de la escuela, o en el Gran Comedor... y me sorprende verte siempre tan sola —me mira de reojo, con absoluta cualidad.
Bajo la mirada, y suspiro suavemente, sin abandonar el tono amable.
—Ser una mestiza no te abre mucho las puertas a la popularidad, Sirius. — le devuelvo la mirada, ensanchando la sonrisa— Y menos en estos tiempos que corren.—"
Sonrío recordando
el final de esa conversación ambos rodando por el césped
y las palabras de Sirius, las cuales estaban escritas en la primera
pagina de mi diario.
La
sonrisa que lucia mi rostro se me congelo cuando un grupo de alumnos
de Slytherin rodea la mesa en la que estoy.
—Fuera,
queremos sentarnos aqui—
El
que parecía el líder se puso delante de mi cruzándose de
brazos. —Largo
asquerosa—
—Tenéis toda la sala libre, coged otra mesa...—
Conteste
bajando la mirada, con un hilo de voz dando un salto en la silla
cuando el líder golpea la mesa con fuerza
—QUEREMOS
ESTA MESA NO TIENES DERECHO A NADA, FUERA—
iban
poco a poco cerrando el circulo entorno a mi. —Ni
si quiera deberías estar en este castillo, eres una deshonra para los
verdaderos magos.—
Entro
dos me levantaron cogiéndome de la túnica pero no les dios tiempo a
mucho mas, de pronto un huracán con melenas empujo a ambos, mientras caía al suelo de golpe logre distinguir a Sirius el cual se coloco
delante de mi separándome de ellos
—No tenéis nada que hacer aquí.—
—Estas
eligiendo mal Black.— Comentaron
justo antes de desaparecer con rapidez.
Sirius
se agacho para ayudarme a levantarme y no pude evitar abrazarme a él.
—¿Estas
bien Sam?—
No
me quitaba la mirada de encima.
—Si, debería estar acostumbrada ya, tranquilo. ¿Como sabias que estaba aquí?—
—Bueno,
no te he visto en la cena y me ha parecido extraño y siempre estas aquí pequeña.—
sonrió
mientras me ayudaba a recoger todo y me acompaña a la Sala Común.
—Es
cierto, gracias de nuevo.—
Resulto
que Sirius me había guardado bastante de la cena que habían servido
en el Gran Comedor, cenamos juntos olvidando el suceso y charlando animada mente aquella noche me dormí esperando que al día siguiente
Black no tuviera problemas por mi culpa.

Que bonito *-* Escribves muy bien... espero que sigas escribiendo y poder leer una nueva parte de la historia muy pronto ;)
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