domingo, 22 de septiembre de 2013

Una pizca de realidad

Pasaba la mayoría del tiempo libre en el que no estaba con Sirius, en la biblioteca o en la Sala Común, siempre rodeada de libros, pergaminos, botes de tinta, plumas, etc...
Pero aquello no quería decir que estuviera estudiando en todo momento, como por ejemplo en aquel, estaba sola en la biblioteca, el resto de los alumnos, la mayoría, estaba disfrutando de la cena en el Gran Comedor, pero a mi el tiempo se me había olvidado, mi mente recordaba un gran momento, que había pasado hacia un par de días.

"Estaba sola, como siempre, observando el lago, intentando pasar lo mas desapercibida posible, era tímida y desde que se supo que su madre era muggle, había una gran parte de los alumnos que o me miraban como una apestada o me intimidaban con diferentes técnicas.
Cuando de pronto una voz me sobresalta, no me hacia falta girarme para saber quien era, solo él me llamaba Sam, bueno para ser exactos, solo él me llamaba.

 —Hola, Sam— Se sentó a mi lado, mientras le miro dedicándole una sonrisa

—Te dije ya que no me sonaba bien eso de Sam... — comento, entre tímida y amable.

Él se limitó a encogerse de hombros y contemplar con ella el lago, sonriente, tranquilo. La brisa era una maravilla.

—Sabes, Sam, te he observado a veces, por los pasillos de la escuela, o en el Gran Comedor... y me sorprende verte siempre tan sola —me mira de reojo, con absoluta cualidad.

Bajo la mirada, y suspiro suavemente, sin abandonar el tono amable.

—Ser una mestiza no te abre mucho las puertas a la popularidad, Sirius. — le devuelvo la mirada, ensanchando la sonrisa— Y menos en estos tiempos que corren.
"

Sonrío recordando el final de esa conversación  ambos rodando por el césped  y las palabras de Sirius, las cuales estaban escritas en la primera pagina de mi diario. 

La sonrisa que lucia mi rostro se me congelo cuando un grupo de alumnos de Slytherin rodea la mesa en la que estoy.

Fuera, queremos sentarnos aqui—  El que parecía el líder se puso delante de mi cruzándose de brazos. —Largo asquerosa—

Tenéis toda la sala libre, coged otra mesa...Conteste bajando la mirada, con un hilo de voz dando un salto en la silla cuando el líder golpea la mesa con fuerza

QUEREMOS ESTA MESA NO TIENES DERECHO A NADA, FUERA— iban poco a poco cerrando el circulo entorno a mi. Ni si quiera deberías estar en este castillo, eres una deshonra para los verdaderos magos.

Entro dos me levantaron cogiéndome de la túnica pero no les dios tiempo a mucho mas, de pronto un huracán con melenas empujo a ambos, mientras caía al suelo de golpe logre distinguir a Sirius el cual se coloco delante de mi separándome de ellos

No tenéis nada que hacer aquí.— 
Estas eligiendo mal Black.— Comentaron justo antes de desaparecer con rapidez.

Sirius se agacho para ayudarme a levantarme y no pude evitar abrazarme a él.

—¿Estas bien Sam?— No me quitaba la mirada de encima. 
Si, debería estar acostumbrada ya, tranquilo. ¿Como sabias que estaba aquí?
Bueno, no te he visto en la cena y me ha parecido extraño y siempre estas aquí pequeña. sonrió mientras me ayudaba a recoger todo y me acompaña a la Sala Común.
—Es cierto, gracias de nuevo.—

Resulto que Sirius me había guardado bastante de la cena que habían servido en el Gran Comedor, cenamos juntos olvidando el suceso y charlando animada mente  aquella noche me dormí esperando que al día siguiente Black no tuviera problemas por mi culpa.









1 comentario:

  1. Que bonito *-* Escribves muy bien... espero que sigas escribiendo y poder leer una nueva parte de la historia muy pronto ;)

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