miércoles, 18 de septiembre de 2013

Piloto

El imponente castillo, el gran comedor lleno de alumnos que nos miraban curiosos, ese interminable pasillo hasta la mesa de profesores y delante de ella un taburete y un viejo sombrero...

Cuando el grupo paró y la señorita McGonagall sacó aquel largo pergamino, en ese momento comprendí que aquello era un sueño.
Llegó mi turno —Samantha Gwenog—. Pronunció alto y claro la profesora, y un resorte se activó en mis pies y me hizo llegar de un salto al taburete y subir a el de otro mas.
No podía estar mas quieta cuando el sombrero tocó mi pelo rojizo, aquel extraño complemente parlante, el cual me daba algo de miedo, se tomó su tiempo antes de anunciar mi casa: —¡GRYFFINDOR!— Gritó al fin y una de las dos mesas del centro, justo la que estaba debajo de las banderas rojas con el león que tanto me habían sorprendido al principio, estalló en vítores y aplausos.

No podía borrar la sonrisa de mi rostro mientras caminaba hacia un sitio libre que había visto, todo el mundo me daba la bienvenida, me estrechaba la mano o me la chocaba.
Alcancé el sitio sin prestar atención a la ceremonia de selección que seguía detraes de mi.
Bienvenida a Gryffindor— Escuché una voz amistosa a mi lado, y me gire para poner cara a aquella voz. Su cara me arrancó una sonrisa mas amplia aún, cosa que dudaba que fuera posible. Aquel chico con melenas me la devolvía simpático.

Me llamo Sirius, Sirius Black y estoy en tercero.—
Hola yo soy Samantha Gwenog y... soy nueva.—
Ambos nos reímos con total naturalidad.

Sam... me gusta.—
Iba a decirle que a mi no, me sonaba muy raro mi nombre acortado pero dos palmadas de aquel al que habían presentado como el director, cortan mis palabras y hacen aparecer todo tipo de manjares ante nosotros, ante mi sorpresa.

Si, era un sueño, uno maravilloso


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